DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

 

AMIGA( Asociación Murciana para la Ayuda a Mujeres con Cáncer de Mama), como integrante de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) y junto a las 42 Asociaciones federadas, que están presentes en la vida civil y actúan en nuestra sociedad, quieren reivindicar la plena igualdad.

Llegamos a un nuevo Día Internacional de la Mujer, un símbolo compartido que recuerda las luchas, esfuerzos e iniciativas para generar igualdad y derechos. Hoy sigue siendo un símbolo vigente por las amenazas que aparecen contra esa igualdad y esos derechos.

Reclamamos hoy la urgencia de un Pacto de Estado contra la violencia de género que revise, profundice y mejore todas las medidas y reformas útiles legales y administrativas, para erradicar esta dolorosa realidad y que atienda las actuaciones necesarias en los ámbitos de la prevención, la educación, la seguridad, la justicia, la protección y la reparación del daño.

Como parte del movimiento asociativo de mujeres – pacientes, reclamamos que al hablar y defender la equidad en el acceso al sistema público sanitario, se erradiquen las posibles discriminaciones en los tiempos de espera para acudir al médico especialista, en los diagnósticos, en los tratamientos, en la medicina personalizada y en el acceso a los fármacos apropiados.

No han desaparecido las desigualdades salariales sino que se han acentuado, y los poderes públicos no han incentivado medidas para que se reduzcan las dificultades objetivas para que mejoren las condiciones laborales y los índices de ocupación femenina.

En muchas empresas las mujeres siguen desempeñando ocupaciones de menor cualificación que los hombres y lo que ganan por hora trabajada es sensiblemente inferior a la retribución bruta de los hombres. No es inútil recordar la vigencia del principio “un salario igual a un trabajo de igual valor” y por ello hay que reclamar políticas sociales y económicas sensibles a las políticas de género que generen actividad, empleos e igualdad, que reduzcan la pobreza y las desigualdades, que incentiven sociedades dinámicas y que promuevan crecimiento sostenible y acciones inclusivas de bienestar.

Y todo ello ocurre en un mundo laboral que está en transformación y con implicaciones muy significativas para las mujeres. La globalización y la revolución digital y tecnológica crean nuevas oportunidades y nuevas ocupaciones, pero al mismo tiempo también generan una creciente informalidad en el trabajo e inestabilidad en las fuentes de ingreso, con consecuencias en las políticas fiscales y comerciales y en el impacto medioambiental.

No entendemos por qué la sociedad renuncia a la mitad de sus recursos humanos que somos las mujeres. Sin excluir a nadie, tenemos derecho a reclamar no menos de la mitad de los espacios y los sueños y sumando alianzas, romperemos mejor los techos de cristal.

El cáncer de mama no nos convierte en ciudadanas menos conscientes y exigentes; no nos sentimos solas y no nos resignamos a que los derechos y la salud se consideren mercancías más bien baratas, expresadas en frías cifras contables.

Si compartimos valores en igualdad y consolidamos nuestro presente, ganaremos juntas nuestro mejor futuro.